DÉNME 2 HORAS DEL DÍA PARA PENSAR QUE OCUPARÉ LAS 22 RESTANTES PARA SOÑAR...

Suite en la que las luces se apagan, corre la cinta y comienza la acción, donde aparece en escena la mujer favorita de Luis Buñuel: Viridiana. Una mujer soñada de manera obsesiva y que cobra vida sólo en la escena, donde de monja postulante, se convierte en la protagonista de una historia que se desencadena bajo la luz del surrealismo. Su rostro es sepia y su cuerpo prestado a Silvia Pinal, con un candelabro recorre el laberinto que Buñuel soñara y que vestida de blanco la hiciera despertar a un mundo donde se podía soñar siempre.

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