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CUANDO EL
LIENZO ESTÁ VACIO, SÓLO SUEÑO Y MI MANO
OBEDECE
Suite en los que la pintura ingenua y naif
de María Izquierdo se funden en una paleta
de colores que recuerdan los tonos del cielo
al salir y ponerse el sol. Tal y como soñaba
y en mitad de cirqueros, gallinas y
caballos, la pintura de la mexicana María
Izquierdo nos hace viajar por un mundo en
que los personajes y sus dimensiones nos
permiten quitarnos los zapatos y caminar por
la arena roja de gruesas pinceladas hechas
por una mano atacada por la artritis pero
con ganas de seguir pintando
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